Peligro ¡Radiación Ionizante!

Carlos Edo Jimenez U – Docente de Pediatría – Universidad de Caldas

El potencial carcinogénico de la radiación ionizante en los humanos comienza a ser evidente luego de la exposición a grandes desastres nucleares para la humanidad como los sucedidos en Hiroshima y Nagasaki finalizando la segunda guerra mundial. Aumentos significativos en el número de leucemias, cáncer de seno y otras neoplasias fueron observadas entre los sobrevivientes del bombardeo; el accidente nuclear de Chernobyl además aportó conocimiento sobre la sensibilidad incrementada que tienen los niños a la radiación ionizante reflejada en un aumento sustancial del riesgo de cáncer de tiroides en niños expuestos a este accidente (1).

La radiación con fines médicos es usada para diagnosticar y tratar enfermedades con la exposición de los pacientes a esta radiación durante los procedimientos. En los últimos años ha habido un incremento significativo en el uso de la tecnología que emite radiación ionizante por muchos motivos entre ellos la facilidad con la cual se adquieren ahora los equipos médicos y el tiempo cada vez menor para la realización de los estudios sin la necesidad de sedación para ello. En la década de los ochenta, el número de exámenes tomográficos fue de 3,000,000 y en el año 2005 fue de 60,000,000 (2), se estima que cada año 1 millón de tomografías son realizadas en niños menores de 5 años en los Estados Unidos (1). Si bien es cierto que los beneficios de la radiación médica son mayores que los riesgos, no deja de haber considerable preocupación por las dosis altas de radiación recibidas durante una tomografía y el considerable potencial de riesgos a largo plazo.

El efecto carcinogénico de la radiación ionizante es una realidad y más en niños cuyos tejidos inmaduros son más radiosensibles, con mayor probabilidad de radiación acumulada a lo largo de toda su vida, mayor tiempo de vida para desarrollar los efectos de la radiación ionizante y dosis recibida relativamente mayores cuando se compara con los adultos (2). La energía de la radiación ionizante es capaz de remover electrones de la órbita atómica creando iones que dañan el ADN directamente o a través de radicales hidroxilo causando alteraciones permanentes de este ADN que potencialmente conducen a cáncer. (3).

La incidencia de los tumores inducidos por la radiación ionizante durante estudios de imágenes diagnósticas incluyendo radiografías solicitadas en odontología ha aumentado, estudios epidemiológicos recientes han reportado riesgo incrementado de neoplasias en tejidos altamente radiosensibles como SNC (tumores cerebrales), médula ósea (leucemias) y otros tumores luego de la exposición a tomografías en la infancia (4,5). Un estudio realizado en el año 2004, sugiere que la exposición a radiación ionizante de uso médico es la responsable de aproximadamente el 1% de los cánceres en Estados Unidos (2).

El temor a los riesgos de la radiación ionizante por imágenes médicas no ha sido exclusivo de la comunidad científica y es así como prestigiosos diarios como el The New York Time y Newsweek han publicado noticias relacionadas con el tema en sus páginas principales (6,7).

Así como existen estudios vinculando la exposición a radiación ionizante con el riesgo futuro de cáncer, también hay estudios epidemiológicos que no proporcionan una evidencia clara de causa efecto entre la exposición a radiación médica y cáncer, sin embargo, como los autores mencionan en sus estudios, se debe de hacer una justificación cuidadosa de cada una de las tomografías solicitadas y la radiación entregada en cada uno de esos estudios y al mismo tiempo tener la certeza de que ningún diagnostico critico será perdido si se omiten los estudios (8-10).
Si bien los riesgos de la radiación ionizante parecen ser pequeños comparados con sus beneficios, estos riesgos nunca podrán ser despreciables y obligan a tomar medidas para un uso más seguro de las tecnologías.

El lema radiación segura para niños ya ha sido puesto en práctica por numerosas asociaciones internacionales y sociedades científicas involucradas en el uso de radiación médica con campañas como “Image Gently” (www.imagegently.org) que busca disminuir la radiación en pacientes pediátricos, “Eurosafe Imaging” (www.eurosafeimaging.org) o campaña europea centrada en la disminución de la radiación de la población e “Image Wisely” (https://www.imagewisely.org) cuyo objetivo es mejorar la adecuación de pruebas.

Otros factores que también han contribuido a un uso más racional de la radiación ionizante son guías actualizadas y artículos de revisión en algunas patologías en donde se desestimula el uso de tomografías computarizadas ya que su contribución al manejo de esas condiciones es mínimo o nulo y la preferencia por imágenes alternas como en el caso de las convulsiones febriles o primera convulsión no febril, niños con bajo riesgo de injuria cerebral traumática y apendicitis no complicada entre otras (3,11).

Por su parte, La Sociedad Española de Radiología Médica tiene su propio documento titulado: Recomendaciones de “no hacer” para médicos prescriptores, radiólogos y pacientes en donde da su recomendación de buenas prácticas radiológicas en quienes no se deberían pedir estudios (12)

La invitación es a considerar si en el paciente en el cual estamos pensando realizar una tomografía realmente son mayores los beneficios que los riesgos asociados (además de los riesgos anestésicos y costos entre otros) y optar en lo posible por ofrecer modalidades imagenológicas alternas las cuales no implican radiación ionizante ni acumulación de la misma.

De igual forma si el procedimiento es requerido, buscar técnicas que permitan la obtención de estudios de buena calidad realizados en centros pediátricos, con protocolos pediátricos que usan una menor dosis de radiación y con focalización hacia el órgano evaluado.

La próxima vez que solicitemos una tomografía a nuestro paciente, debemos explicarle a los padres del niño que, si bien podría existir algún riesgo con la exposición a la radiación ionizante, hemos hecho todo lo posible para asegurarnos que el examen está indicado y se hará tan seguro como sea posible; la discusión de cualquier riesgo relacionado con las imágenes diagnosticas debería ser acompañada por la discusión de los beneficios correspondientes de dichas imágenes o los perjuicios si estas no son realizadas. La responsabilidad es de todos, médicos solicitantes, tecnólogos, radiólogos, fabricantes y vendedores de equipos, así como de padres informados.

La tabla 1 compara la radiación recibida en algunos estudios radiográficos convencionales, con la radiación recibida durante estudios tomográficos y la radiación natural (2,13)

Bibliografía

  1. Pediatric Exposures to Ionizing Radiation Carcinogenic Considerations. Int. J. Environ. Res. Public Health 2016
  2. ** Por qué, a quiénes y cómo disminuir los efectos de las radiaciones ionizantes de la tomografía computarizada en niños. Rev Colomb Radiol. 2009
  3. ** Imaging Gently. Emerg Med Clin N Am 2018
  4. Radiation exposure from CT scans in childhood and subsequent risk of leukaemia and brain tumours a retrospective cohort study. Lancet 2012
  5. Diagnostic Medical Imaging in Pediatric Patients and Subsequent Cancer Risk. Acad Radiol 2017
  6. We Are Giving Ourselves Cancer. Disponible en: https://www.nytimes.com/2014/01/31/opinion/we-are-giving-ourselves-cancer.html
  7. Death Rays. Disponible en: https://www.newsweek.com/2014/04/11/death-rays-248079.html
  8. If it is published in the peer-reviewed literature, it must be true?. Pediatr Radiol 2014
  9. I Am Confused About the Cancer Risks Associated With CT How Can We Summarize What Is Currently Known. AJR 2015
  10. What we know and what we don’t know about cancer risks associated with radiation doses from radiological imaging. Br J Radiol 2013
  11. Computed Tomography and Shifts to Alternate Imaging Modalities in Hospitalized Children. Pediatrics 2015
  12. ** Recomendaciones de no hacer Sociedad Española de Radiología Médica 2014
  13. European Comission. Referral guidelines for imaging. Adapted by experts representing European radiology and nuclear medicine. In conjunction with the UK Royal College of Radiologists. Radiation Protection 118. Luxembourg: Office for Official Publications of the European Communities, 2000.

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