10 cosas que no debemos hacer al alimentar los niños

10 cosas que no debemos hace al alimentar los niños

1- Negociar la comida.

Alimentarse debe ser un proceso agradable y natural, en la que tanto los padres como el niño deben participar en forma asertiva, nunca debe estar sujeto a tratos, por eso comer no puede ser para el niño, sinónimo de premio o castigo.

2- Jugar mientras se come.

Desde el inicio se debe procurar porque el momento de alimentarse sea agradable, en el mismo entorno y conservando las normas establecidas para ello. Si bien este momento debe estar ligado a sensaciones placenteras, eso no significa que se deba convertir en un momento en que el niño comparte sus juegos con los adultos, eso desviará su interés por la comida, no la disfrutará y no favorecerá el aprendizaje del comportamiento adecuado al comer; además no debemos olvidar que para los niños el juego será siempre lo más importante, de tal manera que la alimentación quedará en un segundo plano y el niño buscará perpetuar el juego a toda costa.

3- Ceder ante sus solicitudes cuando rechaza los alimentos.

El momento para alimentarse no debe durar más de 30 minutos, si el niño no acepta los alimentos, no se debe iniciar una batalla con el, simplemente se retira el plato y NO se sustituye por otro. Cuando desee comer se le puede ofrecer lo que dejó antes o un alimento nutritivo de su gusto, pero nunca un alimento no nutritivo que el pida, como helados o galletas, por citar un ejemplo.

4- Dar alimentos licuados y jugos.

La mejor forma de consumir las frutas es en su presentación natural, cuando se procesan para hacer jugo gran parte de la fibra que contienen se pierde, lo que favorece que el azúcar natural (fructosa) que contienen se absorba más rápido, induciendo liberación de mayores cantidades de insulina, favoreciendo con ello la obesidad; la recomendación actual es que los niños no deben tomar más de 5 onzas (150 ml) al día de jugos naturales, en cambio deberían consumir agua y al menos 3 porciones de fruta cada día. Por otro lado, los alimentos licuados, desfavorecen la masticación, una meta importante cuando se inicia la alimentación complementaria, es lograr la palatabilidad, masticación y coordinación masticación – deglución adecuadas, es importante que los niños a los 10 meses de edad logren esto, de lo contrario será muy probable que el niño desarrolle un trastorno alimentario, y con ello la introducción de los alimentos sólidos puede llegar a ser muy difícil.

5- Continuar ofreciendo grandes cantidades de leche después del primer año de vida.

La leche, especialmente la leche materna, es un alimento fundamental para el ser humano durante los primeros 6 meses de vida, a partir de esa edad se requiere iniciar la alimentación complementaria para garantizar un estado nutricional adecuado. La disminución del aporte de leche a partir de esa edad se hace en forma gradual, de tal manera que para el año de edad, el niño puede iniciar el consumo de leche íntegra (Leche en polvo o líquida), sin que el aporte de lácteos supere 500 mililitros cada día; debemos recordar que la leche aporta grasa, y además cuando se toma en exceso puede favorecer la presencia de anemia en los niños, entre otras enfermedades. Otro dato importante es que los niños a partir del año de edad, pueden consumir leche baja en grasa (1% de grasa o Skim milk) que se recomienda para toda la población en general. Además cuando se continua ofreciendo un gran número de “tetéros” en el día, el niño se va a sentir satisfecho, y probablemente va a rechazar los otros alimentos, que son muy importantes a esa edad.

6- Olvidar que el tamaño de la porción para los niños es diferente a la de los adultos.

Los niños comen porque sienten hambre y así mismo se detienen cuando se sienten satisfechos, respetar el tamaño de la porción y evitar la cultura del plato vacío, son dos estrategias importantes que ayudan en gran medida a prevenir la obesidad en los niños. Debemos recordar que el tamaño de una porción para un niño es el equivalente al tamaño de la
palma de su mano, si el niño come esto (una porción de cada grupo de alimentos por comida), sin duda alguna estará bien alimentado aunque sobre comida en el plato, es mejor aprender a servir las porciones adecuadas para el niño, que obligarlo a comer la cantidad que los adultos
queremos o pensamos que esta bien.

7- Desistir ante el primer rechazo.

Cuando se inicia la alimentación complementaria puede ocurrir que el niño no acepte algunos alimentos, en muchas ocasiones su rechazo es a la presentación del alimento, más que al alimento como tal, puede ser que no le agrade la consistencia o la temperatura, por eso siempre debemos insistir, cambiar su presentación, el momento del día, etc. Asumir «que no le gustó», es un error frecuente que debemos evitar.

8- Agregar azúcar a las bebidas.

El azúcar favorece la obesidad y todas las enfermedades que ella trae consigo. La necesidad de adicionar azúcar es creada a partir de las primeras experiencias con los alimentos, por eso es importante que al introducir la alimentación complementaria no se les agregue azúcar a los alimentos, que no se preparen con miel ni panela. Si los alimentos se ofrecen simples, con su sabor natural, van a ser bien aceptados y mucho más saludables para los niños. La mejor bebida para acompañar las comidas, será siempre un refrescante vaso de agua. Debemos recordar que las gaseosas y los “jugos de cajita”, contienen grandes cantidades de azúcar, y no son nada saludables.

9- Permitir que coma mientras ve televisión.

Limitar el tiempo de exposición a pantallas (Televisión, tablet, computadores) a no más de 2 horas al día, es una recomendación que surge con el fin de favorecer la actividad física, la interacción con otras personas y con ello disminuir la incidencia de obesidad; además, si se permite que el niño coma mientras ve televisión o interactúa con un dispositivo electrónico, no sólo se pierde la interacción con los otros miembros de la familia, sino que también la sensación de saciedad puede demorar, pues su atención no estará enfocada en alimentarse, lo que puede favorecer que el niño coma más de lo que realmente necesita.

10- Creer que las conductas alimentarias inadecuadas pueden mantenerse porque el niño se ve bien.

No debemos olvidar que la repercusión de una alimentación inadecuada demora en llegar, muchas de las consecuencias de una inadecuada alimentación sólo se hacen evidentes en la edad adulta. Muchas personas argumentan o justifican su apego a conductas alimentarias inadecuadas diciendo que así fueron alimentadas, o que así alimentaron sus hijos etc. y que fueron niños sanos y nunca les pasó nada. Sin embargo esto no es cierto, la mayoría de los adultos que sufren obesidad, hipertensión arterial, infarto, diabetes etc. tienen historias de hábitos alimentarios inadecuados desde la niñez.